Pero qué invento es este

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Aquí el personal venga a abrir y cerrar blogs y dar carpetazos a diestro y siniesto y esto no puede ser, ¡por las diosas!. Así por aclamación popular de mis cienes de fans y seguidoras que estaban ahí venga a comerme la oreja, declaro oficialmente reabierto este blog. Con esto no quiero decir que vaya a publicar todos los días ni muchísimo menos (y anda que no he tenido temas sobre los que escribir en estos meses de descanso), pero al menos me voy a sacudir de encima el perrerío. Y hasta ahí puedo prometer.



y de entrada musiquita güena, güena para empezar el día de buen rollito

Pop life

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Serán cosas de la edad y mientras unas se van volviendo pastel, otras sufrimos una regresión pop. En cuanto a música, me he abonado a Radio 3 ya que fuera parece ser que no hay vida inteligente y ahora que llega el verano me compro camisetas chorripop del estilo
Aunque mi favorita y que guardo como oro en paño es esta



Así que cuando esta mañana he pasado por delante de la Casa de Vacas del Retiro y he visto que tenían una exposición llamada LPop, ni me lo he pensado. El autor es Antonio de Felipe y me ha encantado. El tío ha cogido portadas de discos míticos y les ha dado una vuelta de tuerca (pop) a veces fundiendo dos portadas de discos diferentes



O mezclando portadas con pinturas clásicas





O directamente revisando mitos de la era pop







Vamos, que me ha encantado, y eso que si lo pienso friamente tampoco es que artísticamente sea una novedad novedosa. Es como un refrito entre todos los grandes (Warhol, Lichtenstein, Peter Blake) aunque ese también es el encanto del arte pop, que todo es tan familiar y cercano. Y así he salido, preguntándome cuánto costará uno de sus cuadros si las serigrafías se cotizan entre 250 y 500 €. Pero pensándolo bien, a ver dónde leches iba a colgarlo y me alejé contenta de que las uvas estuvieran verdes...

Mujeres que quitan el sentío: Helen Mirren

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También conocida como Ilyena Vasilievna Mironov, puesto que su abuelo era un noble bieloruso que andaba negociando con los japoneses un acuerdo de armas en Londres cuando estalló la Revolución y pensó que mejor se quedaba por allí, no fuera a ser que Lenin le afeitara las barbas.

A lo que íbamos, Helen Mirren. Quizás a muchas os suene algo así como esto



pero, ¡ay amigas!. Helen Mirren, es mucha Helen.

La primera vez que me fijé en ella andaba disfrazada de hechicera en el papel de la mala malísima de Morgana Le Fay en Excalibur


(Un hechizo que empieza por "anal" no puede acabar bien)

En aquella épica Helen venía pisando ya fuerte. Traía una sólida carrera en el teatro y dio el salto al cine. Una de las primeras pelis que hizo venía con polémica incluida. Se trataba de Calígula de Tinto Brass, que para la época fue bastante escandalosa y llegó a considerarse porno. Y es que a Helen nunca se le han caído los anillos por participar en escenas subiditas de tono y donde la ropa no era un requisito esencial y para muestra un botón:



Pero donde realmente me quitó el sentío fue en Prime Suspect donde interpretaba a la inspectora Jane Tennison de Scotland Yard. La serie en realidad son siete casos, algunos de ellos relacionados, pero cuyo hilo conductor es Tennison desde que comienza llena de ambiciones en un mundo no sólo masculino sino también machista y conservador, hasta que llega a la edad de jubilación, sola y alcoholizada. Y eso que según ella, la serie llegaba diez años tarde y para entonces algunas mujeres llevaban hasta 20 años luchando contra la discriminación. Si alguien se la ha perdido, que la vea a la de ¡ya! y entonces me entenderá un poco más (si cabe). Ahora tampoco me voy a poner a hablar de toda su filmografía, ni creo que os la vaya a descubrir, pero es que esta mujer me superen-can-ta y de mayor quiero ser como ella.

Ya sé que a veces ha tenido intervenciones poco afortunadas como aquella sobre la cocaína. Y también estuvo sembrada con lo de las violaciones. Espero que desde entonces haya recapacitado algo. Pero no por ello deja de ser una de mis actrices favoritas.


Isn't she lovely?



I fuckin' adore her


Simply the best

Hoy me he levantado dando un salto mortal

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Y me he dado cuenta de que la vena antireligiosa me pica un poco más de lo normal. Yo ya tengo asumido que el sentido común es el menos común de los sentidos. Por eso me parece rayano en la estulticia que a estas alturas de la película sigamos estancados en este lodazal. Y no hablo de la influencia que tiene la Iglesia sobre la sociedad en este país (tanto si son sus fieles o no), hablo del mundo mundial. Que parece que algunos todavía no se han enterado de que la jodienda entre política y religión produce monstruos.



Ole





Ole y ole

De los nervios

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Atacada me hallo oyes. Y es que vivo en un ay pensando en el modelito que luciré en la boda. Me han comentado que son un poco estirados, pero no sé... a mí en el ensayo general me han parecido de lo más normal aunque tengan el ritmillo en los carcañales



Ahora bien, yo me llevo un bocata (de tortilla, of course) en el bolso, porque con la mierda de comida que van a dar, más de un@ va a salir silbando.

Ya podéis preparaos que váis a tener royal wedding hasta en la sopa. Y como dijo la Lola, si me queréis, irse (pa London)

Las IncreíbLES

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Con todo el morro me apropio para el título del lema camisetero de una de las ponencias de las Jornadas de Políticas Lésbicas celebradas en Cáceres. Las IncreíbLES tienen varios superpoderes: Lesbiana orgullosa visible feminista (ahí es nada).

Volví de Cáceres con las pilas recargadas y no fue para menos, pues 150 bollos conviviendo de buenérrimo rollo no se ve todos los días.

Con todo el morro vuelvo a apropiarme de un vídeo colgado en Picasa por Elena M.P. que no tenía código para insertar y como no la conozco de nada ni viene su email (al menos yo no lo veo) me lo descargado y lo he colgado por la patilla sin pedirle permiso. Pero es que quería mostrar un poquito de lo que fue aquello y creo que Elena lo consiguió así que el mérito es totalmente suyo.





Las blogueras que hicieron un taller ya postearon sus crónicas aquí, aquí y aquí. Así que yo poca cosa nueva os contaría. Quizás si alguna está interesada en alguna de las ponencias hay un par de ellas acá.

No tenía ninguna prisa por actualizar y contar mi crónica del evento. Posiblemente porque el motivo de que disfrutara como nadie de este fin de semana era totalmente personal y ajeno a las jornadas. Hacía mucho tiempo que tenía pendiente una charla larga y tendida y por fin medio pudimos hablar algo entre copa y copa, llegando a la conclusión de que como dijo aquel, algo va a quedar adentro tuyo siempre, algo que yo te dejé alguna vez. Y está bien que sea así, porque nosotras lo valíamos y no nos merecemos menos. Me gusta este punto al que hemos llegado después de todo.

Al final va a resultar que el amor es como cualquier otro tipo de energía que ni se crea ni se destruye, tan sólo se transforma.

Spannungsbogen

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Mis primeras novelas de emoción e intriga fueron varios tomos de Agatha Christie y de Conan Doyle que mi padre había comprado a un vendedor de ediciones Aguilar que se presentó en casa. Venían lujosamente encuadernadas e impresas en papel de biblia, así que había que tratarlos con mucho cuidadito si no querías enfrentarte a una bronca segura. Ni decir tiene que a mí semejantes advertencias no me hacían falta, ya que desde pequeña tengo una manía especial con los libros. No me gusta doblarlos, ni marcar las hojas, ni escribir en ellos (incluso en los del colegio procuraba escribir lo menos posible y siempre a lápiz). Resumiendo, que después de leerlos me gusta que se queden como los encontré.

Mientras leía aquellos libros me regodeaba haciendo conjeturas sobre quienes eran los asesinos o ladrones, como habrían cometido el delito y como se las apañaban para evitar que insignes detectives como Sherlock, Poirot o Miss Marple les echaran el guante. Me felicitaba por lo lista que había sido descubriendo a tal o cual sospechoso. Pronto aprendí que tanto Conan Doyle como Agatha Christie eran unos tramposos redomados, pues nunca daban las pistas suficientes para que el lector pudiera descubrir al verdadero culpable y el detective de turno siempre se sacaba de la manga a ultima hora algún detallito que ¡oh casualidad! era la clave del caso en cuestión.

Más tarde descubrí otras novelas donde sí te daban datos suficientes (o eso pensaba yo) pero lo divertido era que seguías sin adivinar quién era el culpable porque las pistas te llevaban a conclusiones completamente equivocadas o porque hasta el final no quedaba claro cual de los sospechosos era el autor del crimen. Porque no nos engañemos, la gracia de este tipo de literatura está en intentar descubrir al asesino antes de que te lo cuenten.

Así crecí, totalmente aficionada a los "murder misteries", la perfecta compañía en esos días de verano tumbada bajo una sombrilla. Y por ello en el verano del 2009, mientras corríamos Positano arriba, Pompeya abajo, aproveché una paradita en Sorrento y me compré una novela que me recomendó Farala: The good husband of Zebra Drive.

Sinceramente, no encontraba manera de conectar ya que no había prácticamente acción. Sólo el misterio de por qué los pacientes que se alojaban en cierta habitación de un hospital caían como moscas a pesar de no estar en peligro de muerte. El caso es llevado por una señora que tiene una agencia de detectives y a la que me imaginaba estilo Miss Marple (en negra) y con una mentalidad igual de pueblerina, pero al ser de Botswana como que identificarme me costaba un poco más. Y en esas andaba yo, con el libro aparcado, pero ya se sabe, el efecto Zeigarnik no hacía más que comerme la oreja y de vez en cuando le daba una avanzada de un par de páginas ya que entre que me ponía a averiguar por dónde iba y refrescar un poco la memoria con los acontecimientos hasta ese punto, la verdad es que no me daba para más.

Hasta que llegó Almamater y su martes insólito, concretamente el punto 4. No daba crédito. ¿Podría ser que la novela que no estaba leyendo estuviera basada en "hechos reales"? No tuve más remedio que adelantarme hasta el final y cotillear para acabar con aquel sufrimiento que se prolongaba ya un año y pico. Y ¡bingo! final destripado. Tampoco es que me haya dado un disgustazo porque a saber si me lo hubiera acabado en la vida, pero me gusta terminar los libros que empiezo (otra manía tonta).

Estoy de acuerdo en que cada cual lee como puede o más bien como quiere. Pero jamás de los jamases comprenderé a los que después de llevar apenas un par de capítulos ya están echando una ojeada al final para ver cómo acaba, se trate el libro de lo que se trate. A mi entender le quita toda la gracia al asunto.

Spannungsbogen: literalmente, secuencia de sucesos en una película u obra de teatro que crean suspense o tensión. Para los más frikis es la demora que se impone uno mismo entre el deseo de algo y el acto de conseguirlo.