Alucina, vecina

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El que ha hecho este video, un tal Patrick Boivin se ha ganado la excomunión por la vía rápida, pero de forma genial



Desde luego el tío es un figura. Ha hecho el primer video interactivo que he visto por el youtube, que seguro que habrá más, pero ninguno con figuritas de Batman y el Joker. Escoge tu personaje y márcate una partidilla. ¡Atención a los movimientos y pensad que están hechos con muñecos!

El no-post

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Va diciendo por ahí mi Pepito Grillo particular que ya no soy bloguera. Yo no lo siento así. Si tengo un blog, por definición, soy bloguera, lo que pasa es que voy a mi ritmo, que es muy lento. Así que mientras voy acabando (o no) los posts que tengo en borrador, aprovecho la ocasión para inaugurar mi teletienda particular.

¡Que me las quitan de las manos niñas!. Vendo unas Converse All Star del 39, buenas (auténticas), bonitas, tal que así



baratas (30 €) y sobre todo nuevas (faltaría más). Interesadas dejad un comentario o mandad un email. Si sois de Madrid la cosa sería más fácil y nos ahorramos los envíos.

La historia de estas zapatillas es curiosa. Río de Janeiro, verano del 2008. Después de una mañana entera de pateo, decidimos pasar una tarde de shopping salvaje. En un arrebato me compro 3 pares de Converse: dos del 40 (mi talla) y uno del 39 (el que vendo). No me preguntéis por qué. Llevaba los pies como botijos después de la caminata, pero cada vez que me enfundaba las Converse rojas, mis pies encogían milagrosamente y me encontraba más a gusto que con las de mi número. Volví a Madrid y como ya había estrenado las otras dos, decidí reservarlas un poco. Hasta este verano, que intenté ponérmelas y resultó que mis pies habían recobrado sus dimensiones habituales. Así es que me he tirado un año entero haciendo el canelo con unas zapas nuevas en el armario que no me valen, y yo sin saberlo. Esta es la historia de los pies increíblemente menguantes y de cómo me timaron para que les comprara algo que no les valía.

Mi burrilla

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Allá por el mes de agosto fue mi cumpleaños. Como perfecta geek que soy les puse esta cara a mis padres (cachisenlamarsalada que cris me ha pisao la foto pero es que tenía ya el post medio escrito y paso de cambiarlo)


a ver si tenía suerte y me regalaban un miniordenador monísimo de la muerte, pero de 400 euracos. Evidentemente, mi capricho no les hizo ninguna gracia pero no dijeron ni que sí ni que no, así que empecé a mirar en el Mediamarkt de Alicante no se fueran a echar para atrás. Y sucedió lo que sucedió, que como son todos prácticamente iguales, entré en un bucle de dudas sin fin y no me decidí por ninguno. Luego me fui a Sorrento y después a Londres y a la vuelta mi madre me hizo como a los cerdos del chiste: me dio 200 € para que me comprara lo que quisiera. Así que mi gozo geek acabó en un pozo, porque no me iba a gastar 200 lereles en mi propio regalo.

Y pensando y paseando por mi segundo hogar (el parque del Retiro) y mayormente viendo a gente danzando por allí, se me ocurrió mi regalo de cumpleaños: ¡una bicicleta!. Miré unos cuantos foros de aficionados al mountain bike y tiré para el Corte Inglés a ver la semana fantástica. Subí toda ilusionada a la planta de deportes y pacientemente esperé a que los dependientes acabaran de hablar entre ellos y con el mecánico del taller de bicis. Cuando por fin se dieron cuenta de que estaba allí, no porque me hubiera puesto el ayuntamiento, sino porque quería una bici, uno de ellos se dignó a atenderme. Yo le dije clarito lo que quería: una bici sencillita y de unos 200 euros. Él me miró con aires de superioridad y me dijo que no tenía ninguna bici decente por ese precio. ¡Tócate los cojones mariloles!. Lo que más me molestó fue ese aire de suficiencia y el desprecio a mis 200 € (y que yo había visto una Orbea de la semana fantástica por 203 €). Me contestó que allí no tenían ninguna de ese precio. Claro, como que estaba en la web. Así que entró en internet, la buscó y cuando la vio dijo simplemente "¡ah pues sí! es que en la web hay ofertas diferentes que en la tienda". Yo le pregunté que qué tal era la bici y respondió que estaba bien. Esperaba que añadiera algo más, algún detalle, no sé... algo un poco más específico. Pero no fui capaz de sacarle nada más que que estaba bien. ¡A la mierda el corte inglés!.

Me fui a una tienda de barrio, en cuya web había visto una bici apañadilla, y encima rebajada porque en octubre empezaban a recibir las bicis del 2010. Me trataron de maravilla, me explicaron todo lo explicable, si tenía prisa me ofrecieron montarla y llevármela en 45 minutos, me regalan una revisión dentro de 3 meses para terminar de ajustarla o por si noto algo raro. Lo mismito que el corte inglés, vamos. Encima me llevo producto nacional que tal y como está la cosita hay que colaborar como se pueda oyes. Y he aquí mi nueva tiriketa:




Bueno esa es la versión photoshopeada. La de verdad de la buena es esta:


¡Estoy más contenta con ella!. Lo único que le falta es un nombre (y carril bici por todo Madrid ¡ya!). Acepto sugerencias.

Toca una teta, salva una teta

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Tocar las tetas, en su sentido más literal, no sólo es divertido sino que además puede ser vital. Y para muestra un botón.



Para las que no os ha quedado muy claro, este video forma parte de una campaña contra el cancer de mama (que algunas vamos teniendo ya una edad). Ya podrían currarse aquí una campaña así de divertida. Propongo a Elena Anaya, Verónica Sánchez, Anabel Alonso, Leonor Watling y a mí mismamente para hacer un remake.

Y esto es todo por hoy. Mi consejo para el fin de semana que comienza mañana: salid por ahí y tocaos las tetas unas a otras, es por vuestro bien: podéis salvar una vida.