Homenaje

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Hay un sitio en el que me gustaría estar esta noche, pero por las cosas estas de ser mayor y tener responsabilidades, no podré estar.

Casi seguro que ya estarán los fans más acérrimos junto con algún moderno gafipasti haciendo cola en la puerta de la Joy Eslava para asistir por la cara al concierto homenaje a Carlos Berlanga. Si a esto le sumamos el famoseo y la ristra de amigos que asistirán, me imagino que no cabrá ni un alfiler, así que ni me molesto en intentarlo.

Me consolaré oyendo sus viejos discos y de paso curiosearé por entre las versiones del disco homenaje a ver si han destrozado sus canciones mucho



poco



o regular.



Don Erre que Erre

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A Gholam Husein Mohseni Ejei (fiscal general de Irán) se le ha emperejilado que Sakineh Ashtiani tiene que morir y hasta que no lo consiga no va a parar. Como a los occidentales nos parece un horror que se lapide a una mujer (o a cualquiera) por ejercer la libertad sexual de acostarse con quien le salga del potorro, Gholam ha cambiado de táctica y va a intentar colarnos un gol por toda la escuadra. Ahora resulta que en vez de lapidarla por adúltera (ya fue castigada con 99 latigazos por acostarse con dos hombres después de enviudar) hay que ahorcarla por asesinar a su marido. Dicho sea de paso que fue declarada inocente de ese delito en 2006. Los hijos de Sakineh dicen que las confesiones autoinculpatorias han sido arrancadas bajo tortura. Dicho se de paso también que en Irán los jueces pueden dictar sentencia según su "conocimiento", es decir, ellos no necesitan pruebas para condenarte. Pueden hacerlo en base a una corazonada o porque no les gusta tu careto. Una delicia de sistema legal, vamos.

Pero en la "tierra de la libertad" tampoco te puedes fiar mucho que digamos. Teresa Lewis pasó a mejor vida la semana pasada, víctima de un "homicidio legal". Estaba en el corredor de la muerte porque convenció a su amante y a otro tipo para que mataran a su marido y a su hijastro por la pasta del seguro. Sin embargo, los autores materiales del asesinato fueron condenados a cadena perpetua. Uno de ellos llegó a confesar que la manipuló hasta que la convenció de cometer el crimen. Teresa tenía un coeficiente intelectual sólo dos puntos por encima de los 70 (límite legal que marca la discapacidad intelectual en EE.UU.) así que no creo el maromo ese tuviera que esforzarse mucho. Pero Teresa, al igual que Sakineh, tuvo la mala suerte de dar con su Don Erre que Erre, en este caso el gobernador de Virginia Robert F. McDonnell, que se negó a concederle el perdón.

Que el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad para librarse del acoso de la prensa durante su visita a Nueva York ante la flagrante injusticia del caso de Sakineh, saque a relucir el caso de Teresa Lewis, y se defienda al más puro estilo de patio de colegio del "andaquetú", no sé a vosotr@s, pero a mí me daría una pista muy gorda de que algo marcha muy mal. No sólo en Irán o EE.UU. sino en el mundo entero.

Objetivamente hablando me parece que si tienes algo colgando entre las piernas, la justicia, y el mundo en general, te mira con otros ojitos. Por eso me hace gracia cuando algunos (y algunas) dicen que lo del ministerio de Igualdad es una chorrada, que vaya malgasto de dinero y blablabla. A mí me da igual si hay un ministerio cuya única competencia sea la igualdad o si se trabaja por ella desde un departamento de otro ministerio. El caso es que se consiga cuanto antes. Y a todos (y todas) las que piensan que está todo hecho que miren un poquito alrededor. Sólo un tanto por ciento pequeñísimo de las mujeres del primer mundo pueden decir que se las trata con igualdad. El resto andamos en diversos puntos del camino. Y es que ya lo decía John Lennon allá por el 72: la mujer es el negro del mundo, la esclava del esclavo.



Woman is the nigger of the world/La mujer es el negro del mundo
Yes she is...think about it/Sí que lo es... piénsalo
Woman is the nigger of the world/ La mujer es el negro del mundo
Think about it...do something about it/Piénsalo... haz algo al respecto


We make her paint her face and dance/Hacemos que se pinte la cara y baile
If she won't be a slave, we say that she don't love us/Si no quiere ser una esclava, le decimos que no nos ama
If she's real, we say she's trying to be a man/Si es auténtica, decimos que está intentando ser un hombre
While putting her down, we pretend that she's above us/Mientras la sometemo, finjimos que está por encima de nosotros


Woman is the nigger of the world...yes she is/La mujer es el negro del mundo... sí
If you don't believe me, take a look at the one you're with/Si no me crees, mira la mujer con la que estás
Woman is the slave of the slave/La mujer es la esclava del esclavo
Ah, yeah...better scream about it/Sí... mejor grítalo


We make her bear and raise our children/Las hacemos parir y criar nuestros hijos
And then we leave her flat for being a fat old mother hen/Y luego las abandonamos por ser viejas y gordas gallinas cluecas
We tell her home is the only place she should be/Les decimos que la casa es el único sitio donde debe estar
Then we complain that she's too unworldly to be our friend/Luego nos quejamos de que es demasiado poco mundana para ser nuestra amiga


Woman is the nigger of the world...yes she is
If you don't believe me, take a look at the one you're with
Woman is the slave to the slave
Yeah...alright...hit it!


We insult her every day on TV/La insultamos todos los días en la televisión
And wonder why she has no guts or confidence/Y nos preguntamos por qué no tiene agallas ni confianza
When she's young we kill her will to be free/Cuando es joven matamos su voluntad de ser libre
While telling her not to be so smart we put her down for being so dumb/Mientras le decimos que no sea tan lista, la menospreciamos por ser tan tonta


Woman is the nigger of the world
Yes she is...if you don't believe me, take a look at the one you're with
Woman is the slave to the slave
Yes she is...if you believe me, you better scream about it


We make her paint her face and dance

Calvin es muy listo

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Mi sobrino Calvin aún no ha cumplido los seis años y ya me planteo si no nos estará tomando el pelo a todos. Pero luego pienso que no, que lo que pasa es que es muuuuy inocente y se lo cree todo. Por ejemplo, no le gusta nada el pescado, pero para que se lo coma le engañamos y le decimos que gracias al pescado que se comió durante el invierno, este verano sabía nadar tan bien y que si no comía más, se le iba a olvidar para el verano que viene. Entonces abre los ojos como platos y a continuación empieza a comer a dos carrillos.

Pero por otra parte, de vez en cuando te sale con unos golpes que no tienes más remedio que caerte de culo. Ha empezado el cole hace sólo unos días. Ya habrá intercambiado historietas de las vacaciones con todos sus compañeritos y uno de ellos ha venido con el cuento de que se ha cambiado de casa y se ha ido a vivir a un chalet. Supongo que a Calvin la idea de vivir en una casita con su jardincito, sitio para jugar a la pelota y salir a la calle le ha gustado, porque inmediatamente ha preguntado a sus padres que por qué ellos no se mudaban también a un chalet. La respuesta expeditiva ha sido "porque no tenemos dinero". Mi hermano y mi cuñada también parecen nuevos, como si no supieran que hay que tener cuidadísimo con lo que les dices a los niños que luego pasa lo que pasa.

Y es que los padres de la criatura andaban extrañados de que con todas las cosas de material escolar que te dicen que hay que llevar a principio de curso, Calvin venía todos los días a casa como si nada. Hasta que por fin consiguieron sacarle que la profe les había dicho de llevar un estuche y lápices de colores y no sé cuántas cosas más, pero que ya se había encargado él. Le dijo a la profe que sus papás no podían comprar nada de eso "porque no tienen dinero".

Así el muy listo pensará que ha matado 3 pájaros de un tiro: le ha ahorrado a sus padres un dinerito para el chalet, encima se escaqueará de la mitad de las actividades y en el peor de los casos tendrá que hacerlas con el material de sus amigos.

El pozo de la probabilidad (que no de la soledad)

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La probabilidad siempre fue una de las partes de las matemáticas que más me gustaron. Creo que era porque dentro de la lógica absoluta de las matemáticas siempre había que mojarse el culillo y adivinar si la bolita de la ruleta iba a caer en rojo o en negro después de haber caído 38 veces seguidas en el rojo y claro, por mucho cálculo que le eches, al final sucede la vida y te da en todos los morros con la cruda realidad, que viene a ser la ley de Murphy. Y si no, dos claros ejemplos.


Hubo un tiempo en que las cosas entre mi ex y yo estaban, por decirlo de alguna manera nada más que regular. No quise saber de ella en lo que a mí me pareció una eternidad (en tiempo real: un año. Para más información aquí). Andaba yo como alma en pena y dos amigas se animaron a sacarme de casa el día del orgullo. Yo pensé que seguro que mi ex andaría por allí, pero que con semejante gentío las probabilidades de encontrarnos eran escasísismas. Error. No sólo me la encontré a ella, sino que me encontré con que iba acompañada. La esquina de la muette empezaba a ejercer su influjo y tras las presentaciones podemos decir que se dio la situación embarazosa número 1.

Pasó el tiempo y las cosas entre mi ex y yo se suavizaron, pero obviamente nunca volvieron a tener la fluidez de antes. Para aquel entonces yo ya andaba con la mi Farala, que no sé si sabréis que le gusta una quedada bloguera más que a un tonto un palo. Un día de esos decidió quedar con una bloguera de Valencia, otra de Almería y otra de Madrid. Se presentaron la de Valencia y la de Madrid. La de Almería estaba missing in combat. No venía y tampoco contestaba las llamadas, así que al final decidimos movernos porque la de Valencia se volvía para casa y el resto ya teníamos gazuza y se nos juntaba la hora de la cena con la del desayuno. Ibamos pasando por la esquina de la muette cuando de pronto nos encontramos con mi ex, su pandilla y de paso a la bloguera de Almería. La muy perra se enteró que mi ex había quedado por otro lado con Coquí y la Desgra y prefirió irse con ellas sin tener el detalle de avisarnos. La situación embarazosa número 2 en este caso fue para mí, ya que estaba vez la que iba acompañada era yo.

Y llegamos a la noche en blanco del otro día. Había que salir sí o sí, que si no al lunes siguiente no tienes nada de que hablar en el curro. Así que dejamos a Elenita con la babysitter y Farala y yo nos largamos en plan living la vida loca que la noche era joven. Vimos la intercolada, cenamos, nos fuimos a ver la Gran Vía, nos empezamos a agobiar con tanta gente y decidimos hacer un descanso y tomarnos una copa por Chueca. Estuvimos cosa de una hora cogiendo fuerzas en el Lío y cuando ibamos a Cibeles que había baile en la plaza me dice Farala muy cool:

- ¿quieres ver a tu ex?

Y yo igualmente cool

- no me importaría, de hecho, ya sabes que también anda viendo lo de la noche en blanco.

(Inciso: mi ex no vive en Madrid, sino en una pequeña capital de provincias)

- pues nada, si quieres verla vamos por la esquina de la muette.

Y qué más dije yo y para allá que nos fuimos en plan travesti inconsciente radical. Fue llegar a la esquina de la muette y encontrarla viendo baratijas en un tenderete todo uno. Esta vez no hubo situación (demasiado) embarazosa para ninguna de las dos. Ambas ibamos felizmente acompañadas de nuestras novias y nos fuimos todas juntitas a tomar algo por ahí con la gente con la que habían quedado.

Yo ya me he rendido. Me imagino que la esquina de la muette es EL pozo de mis probabilidades, donde lo mismo es 8 que 80 y el resultado final es invariable: encontrarme con mi ex. Sólo hace falta saber que está en Madrid y pensar que me la voy a encontrar y ¡voila! allí aparece. Y que conste que ya le he cogido cariño a la dichosa esquina, porque aunque sea en las circunstancias más rarunas me gusta encontrarme con ella, que la muy perri se hace carísima de ver.

Llegamos así al segundo ejemplo y es que Farala acaba de dar con su propio pozo de probabilidades en un bar de carretera a 150 km de Madrid por la A-3. Porque vamos a ver, ¿qué probabilidades hay de que suceda lo siguiente?. Volvemos de un fin de semana en la playa y paramos para cenar y repostar. Estamos tan a gustito y de pronto una mujer de voz cavernosa a la par que nasal exclama "¡quéeeee sorpresaaaaaa!" ,"¡hola preciosa!" e inmediatamente se abalanza sobre Elenita que estaba a punto de quedarse dormida sobre su plato de ensaladilla. Yo miro a la mujer que me resulta ligeramente familiar, miro a Farala que se ha quedado blanca y miro a Elenita que nos mira a nosotras y no sabe qué hacer. Yo caigo por fin ¡coñoooooo que es la super-ex de Farala!. Sí, la protagonista de la situación de la que no-no-no-no podía ni quería hablar. La misma mujer a la que ha evitado como la peste durante 3 años. Tenemos así la situación embarazosa número 3 (por llamarlo de alguna manera) con Farala sin soltar ni una palabra, yo de convidada de piedra y Elenita la pobre capeando el temporal como podía.

En cuanto nos levantamos de la mesa empezamos a comentar la jugada. No podíamos dar crédito a la situación y eso que acababa de ocurrir hacía escasos segundos. Intentamos calcular la probabilidad de semejante suceso y las cuentas mentales nos daban un clarísimo "enlaputavida".

No sé si vosotras tendréis vuestros propios pozos de probabilidad, pero Farala y yo ahora estamos dilucidando cuál es el más gordo, si el mío por acumulación y repetibilidad o el suyo por aleatoriedad cósmica.

Mujeres que quitan el sentío: Stephane Audran

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Estando como estoy hasta el ultimo pelo de oir comentarios y recriminaciones del tipo "tu ya no eres bloguera" o "por tu blog corren las bolas de paja como en el oeste" me decido a declarar inaugurado este pantano este blog en su temporada otoño-invierno 2010. Eso sí, no pidáis grandes esfuerzos en el comienzo de curso que ya casi se me había olvidado que tenía blog. Me tiro pues a lo facilongo, que es abril una sección fija que pretende ser semanal y como indica el titulo versará sobre mujeres que me quitan el sentío. A ver cuánto me dura porque pensandolo bien tampoco hay tantísimas mujeres que cumplan dicho requisito. Rarita que es una.

Comencemos.

La semana pasada murió Claude Chabrol y mientras recibía los pertinentes homenajes en telediarios y demás medios especializados, secretamente yo le di gracias. No por su cine, puesto que apenas he visto tres o cuatro pelis suyas, sino por descubrirme a Stéphane Audran.



Chabrol estuvo listo y en cuanto pudo se divorció de su rica mujer, que le ayudó a comenzar en esto del cine, para casarse con Stephane, quien por su parte se había divorciado de Jean Louis Trintignant. Cotilleos aparte, Chabrol le proporcionó en sus películas una y otra vez el papel de Hélène, vértice de un triángulo amoroso que completan los personajes de Charles y Paul. Los caracteres de estos personajes se iban intercambiando entre sí de una peli a otra y así fue la mujer fiel o adúltera, fría y distante pero deseable, víctima o verdugo.

Pero seguramente, a muchas de vosotras, si os suena de algo, será porque la recordéis de la peli de Las Ciervas (Les Biches) en la que hace de lesbiana malvada malévola. Sin embargo, a mí la Helene que más me gusta es la de Le Boucher, la profesora rural cortejada por un asesino en serie.

Cuando buscaba imágenes para este post, me di cuenta de dos cosas: que Stephane es ligerísimamente estrábica, defecto que me la hace aún más interesante y que en estos momentos tiene 78 años, pero es lo que tiene el cine: fija en nuestra memoria a nuestros iconos forever young que ríete tú de los botox y las estéticas de toda la ristra de actrices que aspiran a mitos del cine Nicole Kidman, un, dos, tres, responda otra vez. Que superen esto.