Allá por el mes de agosto fue mi cumpleaños. Como perfecta geek que soy les puse esta cara a mis padres (cachisenlamarsalada que cris me ha pisao la foto pero es que tenía ya el post medio escrito y paso de cambiarlo)

a ver si tenía suerte y me regalaban un miniordenador monísimo de la muerte, pero de 400 euracos. Evidentemente, mi capricho no les hizo ninguna gracia pero no dijeron ni que sí ni que no, así que empecé a mirar en el Mediamarkt de Alicante no se fueran a echar para atrás. Y sucedió lo que sucedió, que como son todos prácticamente iguales, entré en un bucle de dudas sin fin y no me decidí por ninguno. Luego me fui a Sorrento y después a Londres y a la vuelta mi madre me hizo como a los cerdos del chiste: me dio 200 € para que me comprara lo que quisiera. Así que mi gozo geek acabó en un pozo, porque no me iba a gastar 200 lereles en mi propio regalo.
Y pensando y paseando por mi segundo hogar (el parque del Retiro) y mayormente viendo a gente danzando por allí, se me ocurrió mi regalo de cumpleaños: ¡una bicicleta!. Miré unos cuantos foros de aficionados al mountain bike y tiré para el Corte Inglés a ver la semana fantástica. Subí toda ilusionada a la planta de deportes y pacientemente esperé a que los dependientes acabaran de hablar entre ellos y con el mecánico del taller de bicis. Cuando por fin se dieron cuenta de que estaba allí, no porque me hubiera puesto el ayuntamiento, sino porque quería una bici, uno de ellos se dignó a atenderme. Yo le dije clarito lo que quería: una bici sencillita y de unos 200 euros. Él me miró con aires de superioridad y me dijo que no tenía ninguna bici decente por ese precio. ¡Tócate los cojones mariloles!. Lo que más me molestó fue ese aire de suficiencia y el desprecio a mis 200 € (y que yo había visto una Orbea de la semana fantástica por 203 €). Me contestó que allí no tenían ninguna de ese precio. Claro, como que estaba en la web. Así que entró en internet, la buscó y cuando la vio dijo simplemente "¡ah pues sí! es que en la web hay ofertas diferentes que en la tienda". Yo le pregunté que qué tal era la bici y respondió que estaba bien. Esperaba que añadiera algo más, algún detalle, no sé... algo un poco más específico. Pero no fui capaz de sacarle nada más que que estaba bien. ¡A la mierda el corte inglés!.
Me fui a una tienda de barrio, en cuya web había visto una bici apañadilla, y encima rebajada porque en octubre empezaban a recibir las bicis del 2010. Me trataron de maravilla, me explicaron todo lo explicable, si tenía prisa me ofrecieron montarla y llevármela en 45 minutos, me regalan una revisión dentro de 3 meses para terminar de ajustarla o por si noto algo raro. Lo mismito que el corte inglés, vamos. Encima me llevo producto nacional que tal y como está la cosita hay que colaborar como se pueda oyes. Y he aquí mi nueva tiriketa:
Y pensando y paseando por mi segundo hogar (el parque del Retiro) y mayormente viendo a gente danzando por allí, se me ocurrió mi regalo de cumpleaños: ¡una bicicleta!. Miré unos cuantos foros de aficionados al mountain bike y tiré para el Corte Inglés a ver la semana fantástica. Subí toda ilusionada a la planta de deportes y pacientemente esperé a que los dependientes acabaran de hablar entre ellos y con el mecánico del taller de bicis. Cuando por fin se dieron cuenta de que estaba allí, no porque me hubiera puesto el ayuntamiento, sino porque quería una bici, uno de ellos se dignó a atenderme. Yo le dije clarito lo que quería: una bici sencillita y de unos 200 euros. Él me miró con aires de superioridad y me dijo que no tenía ninguna bici decente por ese precio. ¡Tócate los cojones mariloles!. Lo que más me molestó fue ese aire de suficiencia y el desprecio a mis 200 € (y que yo había visto una Orbea de la semana fantástica por 203 €). Me contestó que allí no tenían ninguna de ese precio. Claro, como que estaba en la web. Así que entró en internet, la buscó y cuando la vio dijo simplemente "¡ah pues sí! es que en la web hay ofertas diferentes que en la tienda". Yo le pregunté que qué tal era la bici y respondió que estaba bien. Esperaba que añadiera algo más, algún detalle, no sé... algo un poco más específico. Pero no fui capaz de sacarle nada más que que estaba bien. ¡A la mierda el corte inglés!.
Me fui a una tienda de barrio, en cuya web había visto una bici apañadilla, y encima rebajada porque en octubre empezaban a recibir las bicis del 2010. Me trataron de maravilla, me explicaron todo lo explicable, si tenía prisa me ofrecieron montarla y llevármela en 45 minutos, me regalan una revisión dentro de 3 meses para terminar de ajustarla o por si noto algo raro. Lo mismito que el corte inglés, vamos. Encima me llevo producto nacional que tal y como está la cosita hay que colaborar como se pueda oyes. Y he aquí mi nueva tiriketa:

Bueno esa es la versión photoshopeada. La de verdad de la buena es esta:
¡Estoy más contenta con ella!. Lo único que le falta es un nombre (y carril bici por todo Madrid ¡ya!). Acepto sugerencias.
