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Get your kicks on route 66

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Hubo una época loca en que una panda de bolleras nos planteamos hacer todas juntitas (pero no revueltas) la ruta 66. Aquellos desvaríos sueños finalmente quedaron en agua de borrajas. Pero lo que nos reímos planificando el viaje aquel no está escrito en los papeles así que siempre me quedó ahí el runrun de la dichosa ruta.

El caso es que este verano, entre otras muchas cosas tendré la oportunidad de hacer los últimos 100 kilómetros de la ruta 66, concretamente los que van de San Bernardino a Los Angeles. Ya sé que es una minucia, pero menos da una piedra y hace más daño y además así me voy quitando el mono. Eso sí, si cuando llegue a L.A. veo a Bette, me la quedo. Luego no me vengáis con cuentos y lloros. Si la queríais haberse venío.


Well if you ever plan to motor west
Travel my way that's the highway that's the best
Get your kicks on Route 66
Well it winds from Chicago to L.A.
More than 2000 miles all the way
Get your kicks on Route 66
Well goes from St. Louie down to Missouri
Oklahoma City looks oh so pretty
You'll see Amarillo and Gallup,
New Mexico, Flagstaff, Arizona
don't forget Winona, Kingman, Barstow, San Bernadino
Would you get hip to this kindly tip
And go take that California trip
Get your kicks on Route 66

El no-post

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Va diciendo por ahí mi Pepito Grillo particular que ya no soy bloguera. Yo no lo siento así. Si tengo un blog, por definición, soy bloguera, lo que pasa es que voy a mi ritmo, que es muy lento. Así que mientras voy acabando (o no) los posts que tengo en borrador, aprovecho la ocasión para inaugurar mi teletienda particular.

¡Que me las quitan de las manos niñas!. Vendo unas Converse All Star del 39, buenas (auténticas), bonitas, tal que así



baratas (30 €) y sobre todo nuevas (faltaría más). Interesadas dejad un comentario o mandad un email. Si sois de Madrid la cosa sería más fácil y nos ahorramos los envíos.

La historia de estas zapatillas es curiosa. Río de Janeiro, verano del 2008. Después de una mañana entera de pateo, decidimos pasar una tarde de shopping salvaje. En un arrebato me compro 3 pares de Converse: dos del 40 (mi talla) y uno del 39 (el que vendo). No me preguntéis por qué. Llevaba los pies como botijos después de la caminata, pero cada vez que me enfundaba las Converse rojas, mis pies encogían milagrosamente y me encontraba más a gusto que con las de mi número. Volví a Madrid y como ya había estrenado las otras dos, decidí reservarlas un poco. Hasta este verano, que intenté ponérmelas y resultó que mis pies habían recobrado sus dimensiones habituales. Así es que me he tirado un año entero haciendo el canelo con unas zapas nuevas en el armario que no me valen, y yo sin saberlo. Esta es la historia de los pies increíblemente menguantes y de cómo me timaron para que les comprara algo que no les valía.

Actualizando, que es gerundio

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Hola a la reducida concurrencia que anda por los mundos blogueriles entre tantas vacaciones. No es que me haya absorbido un agujero negro, ni que me hayan abducido los extraterrestres, ni desaparecido arrastrada por un maremoto. Es que sigo sin internet y ahora que tengo a tiro el miniportátil de Farala, pues aprovecho.

Sí me he acercado hasta la playa para hacerle una visitilla, no desprovista de incidente, ya que con la emoción, al salir a abrirme el garaje, ha cogido las llaves, sí, pero las de su casa de Madrid. Así que la mañana ha empezado con llamada al cerrajero de guardia, que ha cobrado un pastón por abrir la dichosa puerta.

Eso sí, luego hemos disfrutado de la playita y de un estupendo arroz abanda y ahora a quitarme el mono de los blogs mientras acaba de leer “Tomates verdes fritos”. Es curioso lo de Farala con este libro. Se lo regalé allá por diciembre y no quería acabarlo aunque le quedaban escasamente 50 páginas porque le estaba gustando mucho. Yo no entiendo esto mucho, pero es que soy más de releer.

Tambien quería aprovechar la actualización para dar las gracias a todas las que me han felicitado por mi cumple. Tanto aquí como en el blog de Farala, que me ha dedicado un post de felicitación que me ha encantado. Al igual que mi regalo. Ya nunca podré mirar el celofán de la misma manera. Le arranqué el lacito a mordiscos y lo que siguió después es bantante XX.

En fin que ha sido un cumple tranquilito pero guay. Y lo mejor es que aún queda muuuucho verano de dolce far niente por delante: 9 días de playa, una semana en Italia y cuatro días en Londres. Se me acumula el trabajo, oyes. Y si el año que viene sale lo de California y Australia, ni os cuento. Voy a tener más peligro que Willy Fog con un bonometro


Hey nena!

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¿Nos volvemos pa Asturies?*


Es que he llegado a Madrid y por un pelín me da algo. 38ºC según nos bajamos del coche, cuando hemos estado a una media de 23-24 ºC. Así me ha pasado que acostumbrada como estaba a dormir con colchita o inclusivemente manta, hoy me ha costado dior y ayuda conciliar el sueño.

Pero sobre todo se echa de menos a la gente que hemos conocido por allá. Qué encantos, qué cielines, qué atentas. Nos han paseado arriba y abajo enseñándonos la su tierrina, descubriéndonos sus rincones más bonitos de día y de noche. Qué gusto oyes, conectar así de bién. Nos hemos reído lo que no está en los escritos, pero también nos ha dado para charlas bien interesantes. En fin, que no voy a repetir lo que cuentan Marcela, Mármara y Farala en sus blogs.

Por lo demás, la casa sigue igual de desastre que antes de irme. Sigo sin internet, sin aire acondicionado y con la estantería por el suelo. Eso sí, la tele ya se ve y los del aire han abierto un agujero en la escayola del cuarto de baño que vendría a confirmar todas las teorías de Stephen Hawking. Menos mal que probablemente el jueves me pire a la playa a seguir vacacionando, ya que la neurona no me da pa más.

*Esta foto de mis tetas es original de Mármara, pero antes de que la cuelgue ella, pues ya la cuelgo yo, que prestóme mucho.