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Pa habernos matao 2: el remate de los tomates

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Como habréis supuesto por mi tardanza en actualizar ando de vacaciones. La versión de Farala es bien distinta, ya que según ella lo que ha sucedido realmente es que mi propia casa me ha nominado y me ha expulsado y ahora me veo obligada a actualizar desde su portátil gracias a un módem usb.

Los hechos son más o menos así: cuando se cayó la estantería yo no le di mayor importancia. Mala suerte, pensé. Pero en esto llegaron a Madrid los calores de querer morirse y cuando con mi penúltimo aliento estiré el brazo hasta botón del aire acondicionado, resultó que había dejado de funcionar. Tras muchas llamaditas a los técnicos que están hasta arriba de trabajo en estas fechas y tener que prometerles sexo oral vinieron y resulta que no saben exactamente lo que le pasa al aparato. Pero eso sí, van a tener que picar la escayola del techo del baño para acceder a donde creen que está el problema. Esto de por sí ya era malo, pero al fin y al cabo he vivido toda la vida sin el invento este. Lo que no había yo calculado es que como estamos de obras en los patios de la finca no podemos abrir las ventanas so pena que te caigan unos pedruscos que ríete tú del Everest y como la calle donde vivo tiene bastante tráfico pues tampoco apetece abrir mucho esas ventanas. Total, que he descubierto las bondades del naturismo en mi propio hogar.

Así andaba yo por casa, en bolas y asándome en mi propio jugo con todo cerrado, cuando la cartera llamó a mi puerta (dos veces). Y no era para echar un polvo salvaje sobre una mesa cubiertas de harina, no. Era que traía una carta certificada. Yo que pensaba que sería una multa de aparcamiento y no viendo escapatoria, la recogí. Cual sería mi sorpresa, cuando descubrí, que efectivamente era una multa pero por saltarse un semáforo. ¡200 lereles (140 si pagas en 15 días) y cuatro puntazos del carnet!. Traía hasta una fotito del suceso en la ¿Castellana a las cuatro de la tarde?. Si yo hace meses que no pasaba por ahí y menos por la tarde. En fin, que era de cuando presté el coche unos días a una que yo me sé ¬¬'

Pero esta no era la última sorpresa que me aguardaba, ni mucho menos. Lo peor estaba por llegar: me quedé sin teléfono una mañana y por la tarde tampoco tenía internet. He estado haciendo de pelota de pingpong entre timofónica y orange y cuando me fui de vacaciones (una semana después aún estaba sin solución) y mucho me temo que cuando vuelva seguirán igual. Malditos capullos.

La última jugada que me gastó la casa es que justo el día antes de irme se dejó de ver la tele. No se veía ni un canal. Todos desintocinados desintonizados. ¿Y qué se puede hacer en una casa sin internet, sin teléfono, sin tele y agobiada de calor?. Pues pirarse. Y nada, aquí ando, por tierras astures, ahogando mis penas en sidra, a la fresca, gorroneando internet y ordenador, conociendo bolloblogueras (esa será otra historia) e intentando olvidar que mi propia casa me ha echado de su seno.

Castiguito del Señor

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También podría haber titulado este post como "Cosas raras-malas cotidianas" pero lo de castiguito del señor va más en la línea de con el mazo dando.

Tampoco os creáis que voy a hablar de física cuántica ni de filosofía. Tan sólo de lo que me pasa un día normal y corriente.

Por ejemplo. He ido a correr al Retiro y uno de los camellos (negro) que se ponen por la entrada del Florida Park me ha dicho algo según pasaba. Normalmente no ofrecen droga a los que vamos haciendo deporte. Pero va y me suelta "¿no? ¿chocolate no?" mientras cerraba la mano como si agarrara algo y se la llevaba a la boca. Ya no sé si me ofrecía "drojas" o me estaba preguntando si me apetecía chupársela. Esto podría considerarse raro-malo. Así que parafraseando a la Winehouse sólo puede decirle NO-NO-NOOOOOO

También me he cruzado con un taxista que llevaba pegado en el salpicadero un poblado pitufo (o algo así). No menos de 20 figuritas con sus casitas y sus canesús. Esto cae en la catergoría de raro rozando directamente con lo friki. Así llevaba el careto el tío que iba montado a su lado. Ni que fuera montado en el mambotaxi



Yo le entiendo, porque últimamente me ha tocado cada taxista que pa qué. Uno que intentaba pegar la hebra contándome chistes, uno que me tangó y en vez de darme dos monedas de euro, me devolvió dos de 500 pesos colombianos aprovechándose de la oscuridad de la noche y de las ganas que tenía por irme a dormir. Incluso en el colmo del exotismo, una vez pillé un taxista chino.

Por otra parte las de Afterellen han publicado su listado de macizorras 2009. Y qué queréis que os diga, la mitad de ellas no me dicen nada y la otra mitad pues sí están buenas y tal, pero vamos tampoco es que esté babeando la pantalla del monitor. Esto no sé si considerarlo raro-malo o es que algunas de las fotos que han puesto no son muy allá.

Finalmente viene el castiguito del señor y es que la mia mamma va y me suelta las siguiente perlas:
- que desde que salí del armario ella no ha vuelto a ser persona.
- que es el dolor más grande de toda su vida, incluyendo la muerte de sus padres, pero que como no tengo hijos yo qué voy a saber.
- lo peor de todo es que no tuviera confianza para decírselo antes y haberle puesto "remedio". Tócate los cojones mariloles (esto lo digo yo).

Todo esto seguido de la habitual ristra de reproches tipo qué he hecho yo para merecer esto y blablabla. Ya le he dicho que se estaba pasando un montón, pero para dramaqueen, mi madre. Así que ahí la he dejado, regodeándose en su miseria.

El castiguito del señor está claro que es para ella, por pensar lo que piensa y creer en lo que cree. Yo no tengo ningún problema. Bueno sí que lo tengo: ella. Lo que pasa es que ya tengo callo y normalmente lo que dice me entra por un oído y me sale por el otro. Pero hoy me apetece un video superchachipiruli...


Life's for sharing

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Este título tan flower power para un post describe bastante bien mi vida últimamente, porque hay que ver qué días más moviditos, pero qué gusto.

Compartir un teatro (The Winter's Tale) de Shakespeare en inglés. Se hace raro ver un teatro con subtítulos, o mejor dicho supratítulos pero si no era difícil entender todo. Nos quedamos un poco con la sensación de haber salido como entramos porque no nos conmovió demasiado. Eso sí, mientras devorábamos un pincho de tortilla y un bocata en el bar vimos artisteo para aburrir. Andaba por allí hasta la ministra Sinde-scargas, que ganas me dieron de decirle algo. Lo mejor, la compañía junto a mi butaca, sin desmerecer a la del escenario.

Compartir la alegría por el final feliz de una larga batalla legal. Besos, abrazos, risas y sonrisas con Hello Dolly! de banda sonora. La traquilidad y la seguridad.

Compartir una estupenda cena con inmejorable compañía (aunque me pusieran la oreja caliente en la sobremesa) y planificar nuestras próximas vacaciones por la Campania.

Compartir un día de encuentros blogueros, risas, historias y algún que otro cotilleo (aún esto flipando) en una terracita de Chueca junto a Club, Mujercasada (me gusta mucho más llamarla Heteropero) y la Vasca, que se nos unió para comer. Siento decírtelo Club, pero no eres ni la mitad de macarra de lo que dices ser. A ver si cuando nos veamos en tu terruño me haces cambiar de opinión ;-)

Compartir el partido de júrgol en un bar de forofos del Madrid con las Ratas (volveeeeeeeeeeed) en el pueblo más bollero de toda España. Disfrutar luego de una cena aderezada con mil anécdotas de bollerismo futbolero (y no tan futbolero) y terminar con Elenita Faralaez haciéndose la dormida para que la llevara en brazos hasta el coche.

Compartir comida con la familia el día de la madre. Ver que he acertado de pleno con el regalín y por la tarde reposar un poco todo el puente durmiendo leyendo un rato.

Me gusta compartir/te/nos.

Y para terminar un video flower power de estos que molan. A mí para el próximo, que me avisen, porfa, que agarro el primer vuelo a Londres.

Es muy triste de pedir pero más triste es tener que cambiar de blog

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Yo tenía una granja en África... ¡Ay no!. Esa era la de Memorias de África. Yo lo que tenía era otro blog. Tenía incluso otro nick.

Admito que no era de los blogs más populares. Que tampoco le dedicaba demasiada atención últimamente. Sin embargo, le había cogido cariño después de tanto tiempo. Hasta que ocurrió lo que ocurrió: por pura casualidad descubrí que mi hermano había encontrado mi blog.

Recapitulemos.

Cuando le conté a mis padres "lo mío" me pidieron que no se lo contara a mi hermano. En realidad, me pidieron que no se lo contara a nadie "porque mi vida privada no le interesa a nadie". Como leí en algun sitio de la bollosfera (no me acuerdo donde), yo salí del armario para meterles a ellos.

El argumento que esgrimió mi padre es que mi hermano se lo contaría a su mujer y ella utilizaría mi homosexualidad de alguna manera en algún momento para atacarme o atacarles a ellos. Es decir, su propia homofobia los había vuelto paranoicos.

La verdad es que acabé por no contar nada a mi hermano. Uno, porque no me apetecía, ya que no tenemos una relación demasiado cercana. Dos, porque desde aquella vez que casi me pillaron él y mi cuñada en la cama con mi novia de entonces, creo que sobraban las explicaciones.

Y es que mi hermano tiene un defectillo de dimensiones cósmicas: es un puto cotilla. Me cotilleó el diario que tenía a los 14 años. Me cotilleó mis cartas de "admiración" (ejem) a los 16 y me ha cotilleado el blog a los taitantos. Que así expuesto me parece que debo resultarle fascinante.

Y no me fastidia que se haya enterado de lo que contaba en el otro blog, que tampoco era nada del otro jueves, ni creo haberle descubierto la pólvora con lo de mi lesbianismo. Me fastidia la manera en que lo encontró (hurgando en mi propio ordenador) y que no intentara hacer un uso positivo de lo que descubrió limitándose simplemente a espiar agazapado en el anonimato.

Y como el blog anterior estaba pensado para que fuera totalmente ajeno a la familia (incluso a la más querida) cerré el tenderete y me mudé aquí. Así que querido hermanito, si vuelves a descubrir este blog y te quedas tan pancho y yo me entero saco el mazo y me quedo sola.

He vuelto.